Juancho


Un día de verano del año 2012, hacía un calor insoportable pero en las noticias se anunciaba una tormenta próxima a llegar a la ciudad. Juancho apenas distinguía el sonido de la TV, pero padecía las inclemencias del tiempo y su mente mantenía una lucha férrea contra su cuerpo, ella luchaba por levantarse y el cuerpo le pedía clemencia para seguir descansando. Eran 6:36 am.

Su laptop había quedado tumbada a un lado de la cama, era las consecuencias de los insomnios que lo atacaban sin cesar todas las noches. Aunque reconocía que era el único momento del día en el cual sentía calma y podía pensar claramente. Por fin se llego a una tregua, la mente logro levantar a Juancho, pero el cuerpo impuso la condición de tomarse una taza de café que llenaría de energía a Juancho.

La luz del sol comenzaba a entrar a su departamento de la metrópoli mexicana. El ruido del andar de los carros y el canto de las aves, creaban una combinación hipnótica para Juancho, el amaba este sentimiento, el cual adicionaba con el olor a café recién hecho y que su cuerpo había logrado obtener.

El contacto de la taza de café caliente con su boca le llevo a recordar una imagen que lo había dejado impactado, su belleza, su porte, su andar pero sobre todo su mirada habían despertado al ser humano que habitaba dentro de el y que la gran metrópoli lo había enterrado por muchos años.

Tenía un sentimiento de recuerdo, de haberla visto en otro lado o en algún tiempo de su vida. El sabía que ya nunca podría alejarse de mirada, sabía que la había encontrado. ¿O ella lo había encontrado?

¿Dónde? ¿Por qué? era la pregunta que una y otra vez su mente se hacía. Bien sabía que ese día llegaría, pero se resistía a aceptarlo. Le pregunto al corazón que pensaba, simplemente sonrió y le dijo, Ya Sabia que este día llegaría y tenía tiempo preparando a Juancho, por fin le dijo a la mente que los insomnios eran provocados por el, por el corazón.

Juancho aun dudaba que lo que había visto fuera un sueño o simplemente una mala jugada del corazón en contubernio con su mente. Era normal que se pusieran de acuerdo para atentar contra él.

7:58 am. Juancho le da el último jalón a su corbata. Esta listo para iniciar de nuevo la conquista de sus metas y seguir con su andar por la metrópoli. Esta seguro que la imagen que desde la mañana lo a seguido, fue producto, otra vez, de su lado humano queriendo salir, de su corazón.

Presiona el botón del ascensor con un poco de nervio y una ansiedad que desde que cerró la puerta de su apartamento se apodero de él. No lo sabía, pero su corazón presentía que el mundo de Juancho cambiaria para siempre.

Por fin se abrió la puerta del ascensor, fue como abrirse las puertas a un nuevo mundo, a una nueva aventura, a la felicidad. Justo frente a sus ojos, vio de nuevo esa mirada que obligo a sacar al Juancho humano de siempre. Justo delante de él, encontró a Estefanía, el amor del que desde niño estuvo enamorado, solo que hoy, por fin, supo cómo era ella.

El corazón nunca se equivoca, se escucho decirle la mente al cuerpo y estos comenzaron a hacerle caso al corazón y comenzar a trabajar en armonía para que Estefanía nunca se fuera del lado de Juancho.

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